Por: Maikol Sánchez
Cobertura exclusiva para Show Maikol
San Juan de la Maguana, RD. —Las tradiciones son el alma de los pueblos, y en San Juan de la Maguana todavía existen comunidades que se esfuerzan por mantener vivas sus costumbres generación tras generación. En esta ocasión, el equipo de Show Maikol tuvo la oportunidad de visitar la comunidad de Jinova–Jaquimeye, donde cada año se celebra una de las manifestaciones culturales y religiosas más representativas de la zona: la tradicional fiesta de palo en honor a San Antonio.
Desde nuestra llegada, el ambiente era de celebración. Familias completas, vecinos y visitantes se reunían con entusiasmo para compartir una actividad que combina la fe, la cultura y la hospitalidad que caracteriza a la gente del campo dominicano.
La fiesta comienza con el homenaje a San Antonio, santo al que los comunitarios agradecen por las bendiciones recibidas y al que encomiendan la protección de sus familias. Con el paso de las horas, la actividad se convierte en un espacio de encuentro donde todos participan sin importar la edad.
Uno de los momentos más esperados es cuando comienzan a sonar los tambores y se inicia el tradicional baile de palo, una expresión cultural de profundas raíces dominicanas que ha pasado de generación en generación. Hombres y mujeres se unen al ritmo de la música, mientras otros observan con admiración una tradición que sigue viva gracias al esfuerzo de la comunidad.
Durante la celebración también se disfruta del contagioso ritmo del mangulina, otro género tradicional muy ligado a las costumbres del sur del país. La música, los bailes y la alegría hacen que el ambiente sea una verdadera fiesta para todos los presentes.
Pero si algo caracteriza esta actividad es la generosidad de sus organizadores. Como parte de la tradición, los asistentes reciben diferentes platos preparados con mucho cariño por los comunitarios. En las mesas no faltan el sabroso chenchén, el moro de habichuelas, la tradicional chacá, la deliciosa habichuela con dulce, además de bizcocho y dulces que son repartidos especialmente entre los niños, quienes disfrutan la jornada con entusiasmo.
Más que compartir alimentos, esta costumbre representa un gesto de solidaridad y agradecimiento. Cada plato servido refleja el deseo de recibir a todos como parte de una gran familia, fortaleciendo los lazos entre vecinos y visitantes.
Durante nuestra visita pudimos conversar con varios residentes, quienes expresaron el orgullo que sienten por mantener viva esta tradición. Explicaron que la fiesta se realiza cada año gracias al esfuerzo conjunto de la comunidad y de personas que colaboran para que la celebración continúe formando parte de la identidad cultural de Jinova–Yaquimelle.
En tiempos donde muchas costumbres corren el riesgo de desaparecer, resulta admirable ver cómo esta comunidad continúa preservando una celebración que forma parte de su historia. Los más jóvenes participan junto a los adultos, aprendiendo el valor de conservar las tradiciones que identifican a su pueblo.
Desde Show Maikol, agradecemos el cálido recibimiento que nos brindaron los organizadores y cada una de las familias que compartieron con nosotros esta experiencia. Fue una oportunidad para conocer de cerca una tradición que une la fe, la cultura, la música y la gastronomía dominicana en un solo escenario.
La fiesta de palo en honor a San Antonio, celebrada cada año en la comunidad de Jinova–Jaquimeye, demuestra que las raíces culturales siguen vivas cuando un pueblo decide conservarlas con orgullo y transmitirlas a las nuevas generaciones.
Sin duda, fue una experiencia llena de color, música, tradición y hospitalidad, que merece ser conocida y valorada por todos los dominicanos.

